Tengo ganas de escribir.
Tengo ganas de escribir sobre la vez que un desconocido del todo me acogió en su piso en Madrid y me contó sobre la Radical Gai y como la cofundó. Tengo ganas de recordarlo, de recrearlo encendiendo un cigarro para contarme una larga historia. Ganas de pensarlo diciéndome que quería leerla cuando yo la escribiera.
Empezamos a hablar por grindr pero rápidamente pasamos a whatsapp. Él, profesor de sociología, me contactó por una curiosidad cuir en mi descripción anti-misógina en mi perfil de grindr. Nuestro interés fue teórico al principio, y luego yo le pedí asilo sin que mediara un ápice de coqueteo. Hace unos meses perdí todas mis conversaciones de whatsapp y ahora me esfuerzo en reconstruir historias que más bien me invento.
Me pregunto cómo conocí a Miguel --otro personaje--, y el apellido en su contacto delata ese origen: Bender (otra red como grindr). Lo curioso es que antes siquiera de intercambiar números él eliminó la aplicación harto de la misoginia ahí (?). Me reconoció en la manifestación feminista del 8 de marzo y quedamos una sola vez, por la noche, para pasear. ¿Qué fue lo que sucedió que apenas puedo recordar que fue raro pero lindo? Ninguno invitó al otro a pasar la noche; sin embargo, la despedida se extendió y se extendió.
Un escritor me dijo que él llevaba una vida muy normal y que tomaba las historias de otros como su materia prima para novelar. Yo no soy un escritor y sin embargo no tengo una vida normal: mis propias historias son mundos enteros por escribir. No me interesa hacer novelas, pero tengo ganas de escribir.
flujo de conciencia me dicen que le dicen a lo que hizo James Joyce en algún lugar del Ulises sin puntuación escribiendo así como pensamos que parece que no puntuamos pienso mientras escucho el bolero de Ravel para escribir porque es lo que escucho cada vez que un viaje inicia y escribir es todo un viaje no por uno mismo como si tal cosa como uno mismo existiera qué chingadera más bien un viaje por lo que me pasa por los dedos y por cómo me deslizo por ellos
Asociación libre, prefiere nombrar mi querido, porque eso de la conciencia está muy out, como la libertad, como la reflexión, como la representación. Pienso a veces que los (psico)analistas se empeñan en que las palabras signifiquen algo que no significan, pero quizá es más bien que ellos escapan a los significados tramposos que han sido tendidos en algunas palabras. Escribir es ese reto de producir algo con ellas, con esos elementos de los diccionarios de incomprensiones como el que escribe Kundera en su insoportable y entrañable novela.
Tengo ganas de escribir y los recuerdos se me escapan. Tendré que cortar, copiar y pegar como hace aquel muchacho que me confronta. Aquel que escribe la biografía de su abuelo escuchando las historias de las vidas de otros abuelos. Que descubre que esas historias parecieran la misma historia. Tengo ganas de escribir y voy a pedirle a mi abuela su propia historia.
Hoy empiezo.
martes, 23 de agosto de 2016
domingo, 24 de julio de 2016
Cambio de casa, cambio de cama
I
Estoy en el autobús, detenido por el semáforo rojo. Tardo en darme cuenta de que ese ritmo al que todo mi cuerpo se mueve espasmosamente no es el del latir, sino el del motor de un autobús que se acompasa ansioso a mí.
II
Estamos cruzando las vías del tren. No vemos que viene muy cerca. No sé si regresas por mí. Entonces, el tren va a aplastarnos.
III
El sol. Me despierto y tú te levantas de la cama para vestirte y cambiar de habitación.
El sol. Vuelves a la cama y me levanto a vestirme para cambiar de sitio.
IV
Si A lastima a B y entonces B lastima a A... ¿se puede decir que A es el único culpable del sufrimiento de A?
V
Vuelo a la cama por el frío de la noche. Me abrazas. Te aplasto. Me acaricias. Te presumo. Me rechazas. Te rechazo. Salgo de la cama por el frío de la noche.
VI
La pregunta es una herida que se abre, grande. Y la pregunta no es qué hacer justo ahora, sino tal cual qué hacer.
No quiero seguir viviendo con el frío. Por eso tomo este autobús que se acompasa, ansioso, a mí.
Estoy en el autobús, detenido por el semáforo rojo. Tardo en darme cuenta de que ese ritmo al que todo mi cuerpo se mueve espasmosamente no es el del latir, sino el del motor de un autobús que se acompasa ansioso a mí.
II
Estamos cruzando las vías del tren. No vemos que viene muy cerca. No sé si regresas por mí. Entonces, el tren va a aplastarnos.
III
El sol. Me despierto y tú te levantas de la cama para vestirte y cambiar de habitación.
El sol. Vuelves a la cama y me levanto a vestirme para cambiar de sitio.
IV
Si A lastima a B y entonces B lastima a A... ¿se puede decir que A es el único culpable del sufrimiento de A?
V
Vuelo a la cama por el frío de la noche. Me abrazas. Te aplasto. Me acaricias. Te presumo. Me rechazas. Te rechazo. Salgo de la cama por el frío de la noche.
VI
La pregunta es una herida que se abre, grande. Y la pregunta no es qué hacer justo ahora, sino tal cual qué hacer.
No quiero seguir viviendo con el frío. Por eso tomo este autobús que se acompasa, ansioso, a mí.
viernes, 22 de julio de 2016
Dice que no sabe
dice que no sabe del miedo de la muerte del amorTe escribo ahora para volver a escribirte, aunque ahora no tenga idea de qué escribir. Que conste que aquí empiezo.
dice que tiene miedo de la muerte del amor
dice que el amor es muerte es miedo
dice que la muerte es miedo es amor
dice que no sabe
martes, 29 de marzo de 2016
Primaveras
I
Don't sit under the apple tree with anyone else but me, with anyone else but me, with anyone else but me...
Mira por la ventana. Parece que las primaveras se caen. Que ahí donde no hay hielo no llegan: que falta procurarlas mucho más. Parece que las primaveras a algunos les caen encima y se convierten en inviernos, que lo que unos dicen es lo que otros tratan de olvidar.
Me pierdo entre canciones que son como ruidos. *Rapeando* Escribo sin parar por lo que tengo en el pecho. No quiero decir que es despecho, pero lo pienso y no encuentro cómo nombrar esto que siento. */Rapeando.*
Las casas de jardines contiguos, pero separados por una barda con un tobogán, pasadizo secreto de los amores transocéanicos donde se intercambian las flores. Esas casas se caen también cuando los jardines se secan. En esta primavera tú no estás para regarlos. Adelgazas tanto en mi sueño que te conviertes en una mujer ligera que yo cargo.
Ah, ¡la ligereza! Qué leve es todo cuando en el telón de fondo aparece la pesadez de esta historia y su repetición interminable: eterno retorno a la Kundera. Qué leve es todo cuando ninguno muere por el otro. ¡Qué leve!
I don't mind if you don't mind...
II
Hay astros de los que no se tiene una hipótesis razonable de cuál es su origen. Es más: necesariamente no existe una hipótesis razonable de cuál es su origen. Y sin embargo, el hecho de que no se pueda hacer una hipótesis razonable del origen de un astro no implica que su trayectoria no pueda ser modificada o anticipada.
Vamos a procurarnos primaveras con flores de canela, al ritmo de sus caderas. Vamos a construirnos esos caminos que se hacen al andarlos. Vamos dibujando trayectorias sin destinos que pasen por líneas punteadas de bromas y risas, que se enrollen en las venas de unos antebrazos marcados por tu tacto mientras duermo.
Aquí están mis primaveras: un árbol de certezos. Amo ver mis primaveras florecer. Amo(r) ver mis primaveras floreciendo.
Así, caigo del pico más alto de la montaña rusa. Vértigo, después ligereza. Y así, ligero, te digo que te quiero.
Don't sit under the apple tree with anyone else but me, with anyone else but me, with anyone else but me...
Mira por la ventana. Parece que las primaveras se caen. Que ahí donde no hay hielo no llegan: que falta procurarlas mucho más. Parece que las primaveras a algunos les caen encima y se convierten en inviernos, que lo que unos dicen es lo que otros tratan de olvidar.
Me pierdo entre canciones que son como ruidos. *Rapeando* Escribo sin parar por lo que tengo en el pecho. No quiero decir que es despecho, pero lo pienso y no encuentro cómo nombrar esto que siento. */Rapeando.*
Las casas de jardines contiguos, pero separados por una barda con un tobogán, pasadizo secreto de los amores transocéanicos donde se intercambian las flores. Esas casas se caen también cuando los jardines se secan. En esta primavera tú no estás para regarlos. Adelgazas tanto en mi sueño que te conviertes en una mujer ligera que yo cargo.
Ah, ¡la ligereza! Qué leve es todo cuando en el telón de fondo aparece la pesadez de esta historia y su repetición interminable: eterno retorno a la Kundera. Qué leve es todo cuando ninguno muere por el otro. ¡Qué leve!
I don't mind if you don't mind...
II
Hay astros de los que no se tiene una hipótesis razonable de cuál es su origen. Es más: necesariamente no existe una hipótesis razonable de cuál es su origen. Y sin embargo, el hecho de que no se pueda hacer una hipótesis razonable del origen de un astro no implica que su trayectoria no pueda ser modificada o anticipada.
Amo tus ojos. Soy como el hijo de tus ojos. Como el hijo de tus ojos soy. Levántame, de entre tus pies levántame, recógeme, del suelo, de la sombra que pisas, del rincón de tu cuarto que nunca ves en sueños. Levántame...Te levanto y me levanto con una liviandad nunca anticipada (de origen desconocido). La suavidad de tus labios que resisten, que no se desmoronan cuando el viento sopla. Esas seis cosas que te gustan de mí: esas seis cosas que no son seis. ¡Ven conmigo! Vamos a los pastos para darle espacio a otros objetos de origen desconocido.
Vamos a procurarnos primaveras con flores de canela, al ritmo de sus caderas. Vamos a construirnos esos caminos que se hacen al andarlos. Vamos dibujando trayectorias sin destinos que pasen por líneas punteadas de bromas y risas, que se enrollen en las venas de unos antebrazos marcados por tu tacto mientras duermo.
Aquí están mis primaveras: un árbol de certezos. Amo ver mis primaveras florecer. Amo(r) ver mis primaveras floreciendo.
Así, caigo del pico más alto de la montaña rusa. Vértigo, después ligereza. Y así, ligero, te digo que te quiero.
miércoles, 17 de febrero de 2016
Basta
Una rosa no es todas las rosas, pero hoy este tulipán roto es todos los tulipanes, entonces todos los tulipanes están rotos.
Nada, no pasa nada. Nada es una palabra de cuatro letras que significa nada. Lluvia. Lluvia es una palabra de no sé cuántas letras que comparte etimología con llorar.
Llorar es una palabra que no pongo en acto. Llámame cobarde, si quieres. Yo lo llamé cobarde a él.
Quiero salir corriendo, pero no puedo correr. Quiero salir en mi bicicleta a recorrer las calles con velocidad, pero le tengo miedo a esa mismísima rapidez. Quiero no dormir solo pero sólo caigo en más lugares comunes.
Escucho música cuyas palabras no entiendo. Escucho música con letra en francés. La melancolía tiene lengua y es cualquiera que no entienda pero que me dé pistas, aunque sólo sean falsas o sean engaños.
Crezco entre los pastos tristes mojados en una tierra fértil para mucho pero quizá no para el cariño. ¿Crezco? ¿Hacia dónde crezco? ¿Hacia arriba? ¿Hacia abajo? ¿Hacia los lados? Creo que no crezco, y por más que me estire me contraigo.
Un abrazo. Todos los abrazos. No sé cómo despedirme de los otros. De él no tengo que despedirme. Las palabras ya corrieron como todo lo que no me corre por la cara y por los labios. Las palabras ya se agotaron. Ya se vaciaron. Ya se volvieron inoperantes.
Un abrazo. Todos los abrazos. No tengo la menor idea de qué hacer. Veremos si regreso esta noche después del paseo en bici. Uno nunca sabe...
Y entonces entra el maldito piano de una pista desconocida, que te parte en pedazos. Y resulta que sí conoces la pista y es otra canción en francés que no entiendes.
Te han dicho una y otra vez que no siempre se trata de entender algo. Pero ¡es que de verdad no lo entiendes! Pero si teníamos todo para que saliera bien y no salió bien, entonces no teníamos todo para que saliera bien.
Cada tecla que toca es como un pedazo de mi corazón que presiona. Tengo los dedos atravesándome, llenos de sangre. Estúpido piano. Maldito piano. ¡Cómo me deshace el piano! A mí que no me toca tanto, no deja de tocarme ahora.
Baja la mano. Como si mi cuerpo fuera un traje con un cierre que baja. Pero no hay cierre: sólo me desgarra. ¿Por qué me hago esto? ¿Por qué nos hacemos esto?
Yo no pedí esta mierda. Trágatela, pero no me la des a mí.
Yo no vivo buscándome problemas. No los quiero. Esta noche voy a atarme a unos nuevos, pero me desharé de otros, muchos.
¡Cuánto duele desatarse! ¡Cuánto duele atarse!
¡La maldita flauta!
La maldita flauta que me perfora el pecho. La maldita flauta. Ne me quitte pas. Sea lo que sea.
Mis ojos se cierren. Que esto se cierre. Que esto se rompa. Que esto se acabe. Basta.
Nada, no pasa nada. Nada es una palabra de cuatro letras que significa nada. Lluvia. Lluvia es una palabra de no sé cuántas letras que comparte etimología con llorar.
Llorar es una palabra que no pongo en acto. Llámame cobarde, si quieres. Yo lo llamé cobarde a él.
Quiero salir corriendo, pero no puedo correr. Quiero salir en mi bicicleta a recorrer las calles con velocidad, pero le tengo miedo a esa mismísima rapidez. Quiero no dormir solo pero sólo caigo en más lugares comunes.
Escucho música cuyas palabras no entiendo. Escucho música con letra en francés. La melancolía tiene lengua y es cualquiera que no entienda pero que me dé pistas, aunque sólo sean falsas o sean engaños.
Crezco entre los pastos tristes mojados en una tierra fértil para mucho pero quizá no para el cariño. ¿Crezco? ¿Hacia dónde crezco? ¿Hacia arriba? ¿Hacia abajo? ¿Hacia los lados? Creo que no crezco, y por más que me estire me contraigo.
Un abrazo. Todos los abrazos. No sé cómo despedirme de los otros. De él no tengo que despedirme. Las palabras ya corrieron como todo lo que no me corre por la cara y por los labios. Las palabras ya se agotaron. Ya se vaciaron. Ya se volvieron inoperantes.
Un abrazo. Todos los abrazos. No tengo la menor idea de qué hacer. Veremos si regreso esta noche después del paseo en bici. Uno nunca sabe...
Y entonces entra el maldito piano de una pista desconocida, que te parte en pedazos. Y resulta que sí conoces la pista y es otra canción en francés que no entiendes.
Te han dicho una y otra vez que no siempre se trata de entender algo. Pero ¡es que de verdad no lo entiendes! Pero si teníamos todo para que saliera bien y no salió bien, entonces no teníamos todo para que saliera bien.
Cada tecla que toca es como un pedazo de mi corazón que presiona. Tengo los dedos atravesándome, llenos de sangre. Estúpido piano. Maldito piano. ¡Cómo me deshace el piano! A mí que no me toca tanto, no deja de tocarme ahora.
Baja la mano. Como si mi cuerpo fuera un traje con un cierre que baja. Pero no hay cierre: sólo me desgarra. ¿Por qué me hago esto? ¿Por qué nos hacemos esto?
Yo no pedí esta mierda. Trágatela, pero no me la des a mí.
Yo no vivo buscándome problemas. No los quiero. Esta noche voy a atarme a unos nuevos, pero me desharé de otros, muchos.
¡Cuánto duele desatarse! ¡Cuánto duele atarse!
¡La maldita flauta!
La maldita flauta que me perfora el pecho. La maldita flauta. Ne me quitte pas. Sea lo que sea.
Mis ojos se cierren. Que esto se cierre. Que esto se rompa. Que esto se acabe. Basta.
domingo, 29 de noviembre de 2015
Angustia
J'ai peur du ciel et de l'hiver
J'ai peur des fous et de la guerre
J'ai peur du temps qui passe, dis
Comment peut on vivre aujourd'hui
Dans la fureur et dans le bruit
Je ne sais pas, je ne sais plus, je suis perdu
[...]
Mais l'amour dont on m'a parlé
Cet amour que l'on m'a chanté
Ce sauveur de l'humanité
Je n'en vois pas la trace, dis
Comment peut on vivre sans lui ?
Sous quelle étoile, dans quel pays ?
Je n'y crois pas, je n'y crois plus, je suis perdu
Una busca una respuesta. La que sea, pero que sea sí o que sea no. Una se queda atorada en una dicotomía ansiosa: una pregunta acuciante, desquiciante. ¿Cuántos minutos han pasado? ¿Cuántos segundos van a pasar para que llegue una respuesta como sedante, aunque sea para estar un día en calma?
Parece que un amor romántico narcisista te lleva necesariamente por los vericuentos de un reflejo vergonzoso. Necesariamente en el sentido lógico: forzosamente. Reflejo vergonzoso: no cantar mal las rancheras. Hacer las mismas chingaderas, o chingaderas análogas, o chingaderas homólogas, o chingaderas, pues.
Hay una metáfora insoportable encerrada en la siguiente formulación: que uno no merece al otro. Que el amante y el amado cambian, rotan, sí, pero que este desequilibrio es insostenible. Que este desequilibrio es demasiado desequilibrado, y que esto sí que parece constante, estable. Hay cosas que no se piden sino que se dan o no, y si se piden, menos se darán Pero si uno insiste mucho en pedir algo, es porque siente que algo le falta.
Quizá lo sensato es ofrecer otra forma de amistad. Pero no sabemos ser amigos. Lo que sabemos es hacernos daño después de darnos cariño. ¡Eso no es muy amistoso! Quizá lo más sensato es no decirnos palabra por un rato. "Por un rato": la ilusión de un periodo tal que cuando termine todo estará bien. Pero si omitimos esa frase, estamos planteando la muerte hermenéutica: que sea dicha la última palabra. Ojalá que la dicha fuera lo dicho...
lunes, 2 de noviembre de 2015
Hermenéutica y silencio
El «misticismo» de Wittgenstein, aparte de su confianza en la unidad, vendría de que no cree que se pueda mostrar allí donde no se puede hablar. Pero, sin lenguaje, nada se muestra. Y callarse es asimismo hablar. El silencio es imposible. Por eso lo deseamos. Escribir (o Decir) que precede a cualquier fenómeno, a cualquier manifestación o mostración: a cualquier aparecer.
-La escritura del desastre
Porque éramos amigos y a ratos, nos
amábamos;
quizá para añadir otro interés
a los muchos que ya nos obligaban
decidimos jugar juegos de inteligencia.
Pusimos un tablero enfrente
equitativo en piezas, en valores,
en posibilidad de movimientos.
Aprendimos las reglas, les juramos respeto
y empezó la partida.
Henos aquí hace un siglo, sentados,
meditando encarnizadamente
como dar el zarpazo último que aniquile
de modo inapelable y, para siempre, al otro.
-Ajedrez
I
Hay dos casas separadas por sus jardines y una reja entre ellos. Pero la reja tiene un pequeño pasadizo por donde uno y otro, cada cual de su lado, se envían flores y agua con que regar.
II
"¿Por qué duermes en el suelo? Ya sabes que puedes dormir en mi cama." Después, la pelea, ajedrez, los zarpazos últimos. Silencio.
III
Mi postura es tajante, pero sólo definitiva en tanto es lo último dicho. Ya sabes dónde encontrarme [...]
IV
La reja es un océano, pero el pasadizo es la escritura. Palabraguas.
V
Don't speak
I know just what you're saying
So please stop explaining
Don't tell my cause it hurts
VII
Sostengo el principio de la hermenéutica: nada está clausurado. Nadie tiene la última palabra.
Si la parresía implicaba decir a pesar de que decir doliera y de que quien dijera sufriera daños, podríamos pensar lo mismo de la hermenéutica y la escucha.
VIII
El pasadizo no puede ser sólo la escritura. Tiene que ser también la lectura. Agualabras. Hermenéutica.
IX
Pero aquello que faltó es justo lo que ya no puede faltar ahora que todo es silencio (imposible).
viernes, 21 de agosto de 2015
Las metáforas que caen / Las metáforas que vuelan
¿Que las escrituras no son todas escritura? No hay más literatura que la palabra -toda, todas- y todo lo que hacemos con ella. ¡Al diablo la distinción entre el diario y la autobiografía!
A veces hay cosas que se rompen, y ya está. Pues nada. ¡Pues nada!
A veces vas tan rápido que te tragas el vértigo y vomitarlo es mucho más doloroso.
A veces te dicen que no pueden sostener algo, y ves esa metáfora maldita -la metáfora del peso- y pides que no te carguen.
¡Ay, qué dolor que me duelen tus besos! Tu ausencia, ¿quién la curará? Ay, que me lleve la muerte con ella. No quiero vivir si no estás.
Había una vez una pequeña jovencita que se dejó caer por el precipicio. Sabía lo que estaba haciendo, y sabía que era una locura. Incluso, la pequeña jovencita conocía ya la lección: desafiar la norma, desafiar la gravedad, puede salir fatal. Y así sucedió. Volar no significa no volver a tocar el suelo, y dicen por ahí que todo lo que sube... (¿Vemos de nuevo la metáfora maldita?)
Suenan las campanas. Detesto las campanas. La ciudad entera es ajena en este momento. Los amigos se van recobrando una por una, una por una. Saldremos a cantar como las lobas aúllan, y las penas saldrán en boca y voz de las canciones exageradas. Esto es un llamado para todas las solas y para todas las dolidas, todas las que no estamos solas porque salimos juntas, porque aunque nunca vayamos al mismo sitio, siempre nos vemos en el mismo lugar.
Pero hemos recolectado la leña y esta noche arderá la hoguera. Las brujas nos reuniremos en el aquelarre e iluminaremos nuestros ojos con el fuego. Las penas en reacción se volverán los gozos. Tomaremos las escobas y volaremos a este cielo para ser como luciérnagas, millones, en esta velada oscura.
A veces hay cosas que se rompen, y ya está. Pues nada. ¡Pues nada!
A veces vas tan rápido que te tragas el vértigo y vomitarlo es mucho más doloroso.
A veces te dicen que no pueden sostener algo, y ves esa metáfora maldita -la metáfora del peso- y pides que no te carguen.
¡Ay, qué dolor que me duelen tus besos! Tu ausencia, ¿quién la curará? Ay, que me lleve la muerte con ella. No quiero vivir si no estás.
Había una vez una pequeña jovencita que se dejó caer por el precipicio. Sabía lo que estaba haciendo, y sabía que era una locura. Incluso, la pequeña jovencita conocía ya la lección: desafiar la norma, desafiar la gravedad, puede salir fatal. Y así sucedió. Volar no significa no volver a tocar el suelo, y dicen por ahí que todo lo que sube... (¿Vemos de nuevo la metáfora maldita?)
Suenan las campanas. Detesto las campanas. La ciudad entera es ajena en este momento. Los amigos se van recobrando una por una, una por una. Saldremos a cantar como las lobas aúllan, y las penas saldrán en boca y voz de las canciones exageradas. Esto es un llamado para todas las solas y para todas las dolidas, todas las que no estamos solas porque salimos juntas, porque aunque nunca vayamos al mismo sitio, siempre nos vemos en el mismo lugar.
Pero hemos recolectado la leña y esta noche arderá la hoguera. Las brujas nos reuniremos en el aquelarre e iluminaremos nuestros ojos con el fuego. Las penas en reacción se volverán los gozos. Tomaremos las escobas y volaremos a este cielo para ser como luciérnagas, millones, en esta velada oscura.
lunes, 29 de diciembre de 2014
Fragmentos por doquier
I
4:30.
-¿Por qué estamos despiertos?
-Yo por tonto.
-Entonces ya somos dos.
II
...las flores se quedan secas. No hay más palabraguas...
III
-¿Cómo estás?
-Muy cansado.
IV
...el genio del idioma tiene un reloj. Yo también, y no lo controlo como a veces me gustaría...
V
-¿Qué haces?
-Escribo para abrazar al corazoncito.
VI
...qué puertas cerradas. Qué cosas áridas. Qué ojos aceitunados...
VII
-Tranquilo, no me gustas. Me gusta la imagen que tengo de ti, y esa imagen es quien me corresponde.
VIII
"Hasta que lo inconsciente no se haga consciente, el subconsciente dirigirá tu vida y tú le llamarás destino."
IX
-Vulnerabilidades, preguntas, conversaciones sobre pequeños invernaderos. Cuánto florece por aquí.
X
...para una flor es necesario un discurso...
XI
-Yo digo que lo beses.
-Me mataría. Además, no lo conozco. Ninguno confía en el otro.
XII
...siempre vuelve la metáfora del campo, del campo amplio, donde uno puede intentar sembrar cualquier cosa...
XIII
-Aunque nos viéramos todos los días, no creo que las cosas cambiarían.
XIV
-Yo creo que ya debo dormir.
-Sí, duerme. Estoy cansado y no tengo sueño.
-Deberías dormir también.
XV
-No se trata de ti, se trata de presencias de ti. Presencias ausentes de ti.
XVI
"Who were we? Who were we? When we were who we were, back then..."
XVII
-¿Hablar? Hablar lo hago hasta con el desconocido que me sea más ajeno.
XVIII
...reafirmar el carácter anti-hermenéutico del asunto: por más que hablemos, la discusión está cerrada...
XIX
-Yo no.
XX
-Desahóguese pues.
-Descansa.
-Usted también: el invierno es buen tiempo para eso.
XXI
-Yo no digo que te calles. Y pienso, siempre pienso, que te callas mucho.
XXII
"pero alabo tus ansias de eterno limitado"
XXIII
-Que te vaya bien.
XXIV
...entre estas hojas de otoño para siempre, esperando una primavera que nunca llegará...
XXV
"Viste y desnuda siempre tu pincel en el aire
frente a la mar poblada de barcos y marinos"
XXVI
-A ti también.
XXVII
...por más seco que esté todo, muchas cosas florecen...
XXVIII
-No sé cómo interpretar casi nada de eso en esta conversación.
XXIX
...el carácter antihermenéutico del asunto...
XXX
-Como decidas (interpretarlo) estará bien. Siempre tomamos un riesgo u otro.
XXXI
...aquí no hay flores; hay cenizas...
XXXII
-Pues ya está.
XXXIII
4:30.
-¿Por qué estamos despiertos?
-Yo por tonto.
XXXIV
-Ya casi son las 4:00. Tengo sueño...
XXXV
...para que crezcan las flores es necesario regarlas...
XXXVI
-Ya todo me parece impensable.
XXXVII
...es piedra o roca, o lo que sea...
XXXVIII
-Yo lo veía como un caminar lento...
XXXIX
...piedra: como Pedro Páramo, desmoronándose...
XL
-Yo no veo nada.
XLI
...piedra, como Isabel Moncada, para siempre...
XLII
-Está bien; ya me callo.
XLIII
...es el aroma de los tiempos de cambio...
4:30.
-¿Por qué estamos despiertos?
-Yo por tonto.
-Entonces ya somos dos.
II
...las flores se quedan secas. No hay más palabraguas...
III
-¿Cómo estás?
-Muy cansado.
IV
...el genio del idioma tiene un reloj. Yo también, y no lo controlo como a veces me gustaría...
V
-¿Qué haces?
-Escribo para abrazar al corazoncito.
VI
...qué puertas cerradas. Qué cosas áridas. Qué ojos aceitunados...
VII
-Tranquilo, no me gustas. Me gusta la imagen que tengo de ti, y esa imagen es quien me corresponde.
VIII
"Hasta que lo inconsciente no se haga consciente, el subconsciente dirigirá tu vida y tú le llamarás destino."
IX
-Vulnerabilidades, preguntas, conversaciones sobre pequeños invernaderos. Cuánto florece por aquí.
X
...para una flor es necesario un discurso...
XI
-Yo digo que lo beses.
-Me mataría. Además, no lo conozco. Ninguno confía en el otro.
XII
...siempre vuelve la metáfora del campo, del campo amplio, donde uno puede intentar sembrar cualquier cosa...
XIII
-Aunque nos viéramos todos los días, no creo que las cosas cambiarían.
XIV
-Yo creo que ya debo dormir.
-Sí, duerme. Estoy cansado y no tengo sueño.
-Deberías dormir también.
XV
-No se trata de ti, se trata de presencias de ti. Presencias ausentes de ti.
XVI
"Who were we? Who were we? When we were who we were, back then..."
XVII
-¿Hablar? Hablar lo hago hasta con el desconocido que me sea más ajeno.
XVIII
...reafirmar el carácter anti-hermenéutico del asunto: por más que hablemos, la discusión está cerrada...
XIX
-Yo no.
XX
-Desahóguese pues.
-Descansa.
-Usted también: el invierno es buen tiempo para eso.
XXI
-Yo no digo que te calles. Y pienso, siempre pienso, que te callas mucho.
XXII
"pero alabo tus ansias de eterno limitado"
XXIII
-Que te vaya bien.
XXIV
...entre estas hojas de otoño para siempre, esperando una primavera que nunca llegará...
XXV
"Viste y desnuda siempre tu pincel en el aire
frente a la mar poblada de barcos y marinos"
XXVI
-A ti también.
XXVII
...por más seco que esté todo, muchas cosas florecen...
XXVIII
-No sé cómo interpretar casi nada de eso en esta conversación.
XXIX
...el carácter antihermenéutico del asunto...
XXX
-Como decidas (interpretarlo) estará bien. Siempre tomamos un riesgo u otro.
XXXI
...aquí no hay flores; hay cenizas...
XXXII
-Pues ya está.
XXXIII
4:30.
-¿Por qué estamos despiertos?
-Yo por tonto.
XXXIV
-Ya casi son las 4:00. Tengo sueño...
XXXV
...para que crezcan las flores es necesario regarlas...
XXXVI
-Ya todo me parece impensable.
XXXVII
...es piedra o roca, o lo que sea...
XXXVIII
-Yo lo veía como un caminar lento...
XXXIX
...piedra: como Pedro Páramo, desmoronándose...
XL
-Yo no veo nada.
XLI
...piedra, como Isabel Moncada, para siempre...
XLII
-Está bien; ya me callo.
XLIII
...es el aroma de los tiempos de cambio...
martes, 4 de noviembre de 2014
Frío
¿A qué responde este frío?
¿A qué responde este frío que el viento me susurra en las piernas y en los brazos desnudos?
¿A qué responde este frío que me resuena en la playera puesta y me toca la espalda?
¿A qué responde este frío que contrasta con todo el (otro) calor de mi cuerpo?
¿A qué responde este frío que baja del cielo al suelo y sube de vuelta?
¿A qué responde este frío que el viento me susurra en las piernas y en los brazos desnudos?
¿A qué responde este frío que me resuena en la playera puesta y me toca la espalda?
¿A qué responde este frío que contrasta con todo el (otro) calor de mi cuerpo?
¿A qué responde este frío que baja del cielo al suelo y sube de vuelta?
jueves, 30 de octubre de 2014
"Los hombres son idiotas" IV: una explicación autorreferencial
Los hombres son idiotas. No lo dije yo... primero. Lo escuché en una conversación de autobús, donde una chica le contaba a su amiga la traición de su hombre-ligue.
Retomo que los hombres son idiotas para hablar de hombres-historias. Para hablar de hombres que tienen sexo con hombres, para hablar de hombres que no tienen sexo con hombres. Retomo que los hombres son idiotas para hallar hilitos detrás de la Masculinidad con mayúscula y de masculinidades con minúscula. Retomo que los hombres son idiotas para olvidarme de la dicotomía entre lo trivial y lo que se dice trascendente.
Retomo que los hombres son idiotas porque no me libro de serlo, ni me libro de sus privilegios o sus maldiciones. Porque como idiota me declaro inepto para hablar sobre los propios hombres, pero como hombre me presumo sobrio para hablar sobre idiotez ajena.
Retomo que los hombres son idiotas para hablar de hombres-historias. Para hablar de hombres que tienen sexo con hombres, para hablar de hombres que no tienen sexo con hombres. Retomo que los hombres son idiotas para hallar hilitos detrás de la Masculinidad con mayúscula y de masculinidades con minúscula. Retomo que los hombres son idiotas para olvidarme de la dicotomía entre lo trivial y lo que se dice trascendente.
Retomo que los hombres son idiotas porque no me libro de serlo, ni me libro de sus privilegios o sus maldiciones. Porque como idiota me declaro inepto para hablar sobre los propios hombres, pero como hombre me presumo sobrio para hablar sobre idiotez ajena.
lunes, 13 de octubre de 2014
"Los hombres son idiotas" III: prolegómenos a una memoria de los micro-romances
Disclaimer:
A veces me dan ganas de ser tu novio.
Luego recuerdo que el amor romántico y
el noviazgo llegan a reproducir la estructura heteropatriarcal y
capitalista de la familia como aparato ideológico del estado y se me
quitan las ganas.
0
Miré la lista y con sorpresa noté que
su longitud no había crecido mucho, ni poco, quizá. Me di cuenta de
que no sólo le gustaba a las cuatro idealizaciones, sino al menos a
tres de los idealizados.
I
Habré querido ser muy puta al
principio, pero al final soy la tía buena onda que no cocha con
nadie y que todo el mundo busca para contarle sus males de amores, de
micro-romances que pasan por romances hechos y derechos: hechos y
des(h)echos.
No sabes la cantidad de hombres que
llegan y que al instante se dan cuenta de que conmigo no va por donde
buscan con los demás. En ese momento la puta se convierte en la tía
buena onda. Uno de los más recientes me preguntó por mi ex novio
sin saber que era mi ex novio. Acordamos que a ambos nos provocaba
intensas intenciones homoeróticas, revelé que era mi ex novio y no
volvimos a tocar el tema en la conversa.
II
Estoy a punto de pagar. Él tiene un
problema y lo están atendiendo. Lo veo. Es muy guapo. Extrañamente,
seguro, es heterosexual. Se da cuenta de que lo veo. Me acerco más a
la caja. Terminan de atenderlo. Voltea. Lo miro irse. Me mira
mirarlo. Se detiene. Voltea hacia mí. Me mira fijamente. Lo miro a
los ojos. Pasa un infinito incontable en segundos. Sigue mirándome.
Desvío la mirada. Se va.
III
Siempre que voy a ponencias sobre
nuevas masculinidades, me pongo a bordar. Mi amigo expositor no
olvida mencionar la historia del homosexual que dice que por ser
homosexual adquiere el derecho de aprender a bordar, y todos se ríen
de mí.
Al final de la última ocasión, un
sujeto regordete y muy formal se acercó para abordarme. Me felicitó
por no haberme pinchado el dedo ni una vez, y expresó su sorpresa
porque yo no usara un dedal: toda su familia ha usado dedal. Interpreté que su familia
nunca se desprendió del chupón, pero después de su (posible) intento de seducción, el regordete se despidió y se fue con
quien asumo que era su novio.
IV
INT. TIENDA DE ROPA CAPITALISTA PARA
CHAVITO CON CONCIENCIA, TARDE.
Cuando llegué a la fila los miré,
pensando que serían una pareja. Me formé y luego me di cuenta de
que uno de los dos me observaba a la distancia. Fijé la mirada: lo
reconocí. Charlamos por un momento.
ÉL
Ay, hay que vernos luego. Todavía te
debo un café.
YO
No, en realidad todavía me debes
cincuenta pesos que quisiste pagar invitándome un café.
V
Que un guapo-normativo te invite
directo a su cama y lo rechaces por tiempo no tiene precio.
VI
-Neta, despertar contigo es muuuuuy
rico.
-No lo creo; yo lo hago todos los días
y se siente fatal.
VII
-¿Y tú tienes mucho pegue?
-Siempre hay gente desviviéndose por
la pedantería.
VIII
Te vi en otro hombre más pequeño y
más joven.
(Olvidé qué texto iba a escribir con
esta idea.)
IX
Justo hablábamos de salir del clóset
(También lo olvidé. Puede que esta
idea haya sido la misma que la anterior.)
X
Otro elhombremásguapodelmundo pasó a
unos metros de mí. Lo perdí para siempre; fue bonito mientras duró.
Entonces Camila me contó su teoría sobre los micro-romances y cómo
estos llenan la vida de todo mundo. Abracé mi corazón, micro-roto.
XI
Llegamos a la fonda para comer, y en un
local aledaño estaba él, con sus espantosos lentes y su encantadora
y normativa barba. Me senté estratégicamente para verlo y para ser
visto por él.
Sus estúpidos lentes nunca me dejaron
saber si él me miraba de vuelta: el sol los golpeaba en un ángulo
que no me permitía alcanzar sus ojos. En realidad nunca hubo
estrategia de mi parte, sino táctica: dice De Certeau que la táctica
es la que jugamos quienes jugamos en cancha ajena, con árbitro y
reglas en contra. Micro-romances, dos; yo, cero.
XII
Ni para qué contarlo, pero el cajero
en el supermercado al final ya no me devolvió la mirada.
Micro-romances, tres; yo, cero.
XIII
Me dijeron que en el jardín de Las
Rosas los hombres besan en los labios a los hombres. Me siento en una
banca, frente a los lentes oscuros de un maricón dibujante. Esta vez
hay una diferencia: los lentes no me impiden saberme mirado. ¿Será
que me está dibujando? Abro las páginas de Los recuerdos del
porvenir y entre sus palabras
recojo el guiño discreto de la mirada del otro.
Cuando
ya no puedo con la duda, llegan él y ella a sentarse a mi lado, pero
sin hablarme. Les miro y escucho su conversa: hablan de mi mirada, no
la de mis ojos, sino aquélla de los ojos que se posan sobre mí. Me
está dibujando, dicen. La duda se contagia en las miradas a las
miradas, y ella decide caminar con discreción para saber lo que
presumimos sabido, porque la duda es muchas veces la pregunta
disfrazada de respuesta.
Pero
vuelve y ahora sabemos por el papel vacío de mí que la visión
materializada no es la mirada prevista. Se rompe el conjuro de Las
Rosas, las páginas aplastan a las páginas, y todas las miradas se
quedan mirando a las miradas en otro recuerdo no vivido.
martes, 7 de octubre de 2014
Parezco ardido 1 (reset)
A veces quisiera decirte que te olvides de todas las cosas bonitas que se me ha ocurrido decirte recientemente. Igual, pienso que están en un último espacio en la separación de residuos, al lado de los platos, que ahora se depositan en lo que pareciera un bote de basura.
I could hold, your beautiful hands
And kiss, your beautiful eyelids
Throw open, your beautiful doors
And phone, your beautiful friends
But it's all over
Quisiera inventarme otra poética, no para hablarte, sino para escucharme. La verdad es que te he archivado en el símbolo y ahora quiero hacerlo en la práctica. Si no puedo acceder a tu conversación, ¿para qué quererla? Falta no nos hacemos. Es la insistencia de lo ausente lo que aparece como un anzuelo que muerdo seguido.
A veces sí quisiera llenarme de olvido de ti: no porque los silencios cómodos se hicieran a un lado por los incómodos, sino por los incómodos reemplazados por los insoportables. La ausencia de la presencia no es el conflicto: el conflicto es la presencia de la ausencia. El olvido es una forma de silencio. Cuánta falta nos hace un poco de memoria y un mucho de olvido.
I could bind, your beautiful wrists
And shut, your beautiful eyes,
With the drugs, with the drugs, with the drugs
And kick, your beautiful doors in
Oh shame, on your beautiful friends,
'Cause it's all over
La retórica de las puertas cerradas no me basta. No te basta. Miro de frente que miras de reojo. (¿Miras de frente que miro de reojo?) Espejeando las voces te observo observarme. Fumo un cigarro y me sé, y al saberme sé que no sé fumar y que no fumo ningún cigarro. De tu boca que no expulsa nada sale una viñeta, algún globo de cómic vacío, algún globo vacío de cómic.
Al fin y al cabo, uno no caga por delante donde come por detrás.
I could fight, your beautiful words
And mourn, your beautiful loss
Throw me out, of your beautiful lifestyle
And call, your beautiful name,
It's all over
'Cause it's all over
Y de nada sirven las palabras vacías si nadie las escucha. Si quien las profiere se ha quedado sordo primero, entre tanto cansancio de ansias y coraje de miedos. El último lugar de la resistencia es este silencio, o la decisión sobre el cuándo -nunca el qué- de los silencios finales.
Hace frío. Me pongo la bufanda de rayas que no combina con la camisa a cuadros y me quedo dormido en frente de estas palabras, de las hermosas palabras, de las hermosas pérdidas, de los hermosos nombres. Ni cómo mandarnos al carajo, como si no estuviéramos ahí ya.
(Me duermo en mí mismo.)
I could hold, your beautiful hands
And kiss, your beautiful eyelids
Throw open, your beautiful doors
And phone, your beautiful friends
But it's all over
Quisiera inventarme otra poética, no para hablarte, sino para escucharme. La verdad es que te he archivado en el símbolo y ahora quiero hacerlo en la práctica. Si no puedo acceder a tu conversación, ¿para qué quererla? Falta no nos hacemos. Es la insistencia de lo ausente lo que aparece como un anzuelo que muerdo seguido.
A veces sí quisiera llenarme de olvido de ti: no porque los silencios cómodos se hicieran a un lado por los incómodos, sino por los incómodos reemplazados por los insoportables. La ausencia de la presencia no es el conflicto: el conflicto es la presencia de la ausencia. El olvido es una forma de silencio. Cuánta falta nos hace un poco de memoria y un mucho de olvido.
I could bind, your beautiful wrists
And shut, your beautiful eyes,
With the drugs, with the drugs, with the drugs
And kick, your beautiful doors in
Oh shame, on your beautiful friends,
'Cause it's all over
La retórica de las puertas cerradas no me basta. No te basta. Miro de frente que miras de reojo. (¿Miras de frente que miro de reojo?) Espejeando las voces te observo observarme. Fumo un cigarro y me sé, y al saberme sé que no sé fumar y que no fumo ningún cigarro. De tu boca que no expulsa nada sale una viñeta, algún globo de cómic vacío, algún globo vacío de cómic.
Al fin y al cabo, uno no caga por delante donde come por detrás.
I could fight, your beautiful words
And mourn, your beautiful loss
Throw me out, of your beautiful lifestyle
And call, your beautiful name,
It's all over
'Cause it's all over
Y de nada sirven las palabras vacías si nadie las escucha. Si quien las profiere se ha quedado sordo primero, entre tanto cansancio de ansias y coraje de miedos. El último lugar de la resistencia es este silencio, o la decisión sobre el cuándo -nunca el qué- de los silencios finales.
Hace frío. Me pongo la bufanda de rayas que no combina con la camisa a cuadros y me quedo dormido en frente de estas palabras, de las hermosas palabras, de las hermosas pérdidas, de los hermosos nombres. Ni cómo mandarnos al carajo, como si no estuviéramos ahí ya.
(Me duermo en mí mismo.)
miércoles, 24 de septiembre de 2014
martes, 16 de septiembre de 2014
Quería decirte
Entonces descubrí que sólo me gusta mirarte de lejos, que sólo me gustas cuando te veo a lo lejos. Que cerca de ti no tiene tanto sentido.
Quizá mirar es una metáfora.
Quizá mirar es una metáfora.
lunes, 15 de septiembre de 2014
"Los hombres son idiotas" II: breve introducción a la lista infinita
Tono:
Hoy es el día en que terminan todas las historias de amor.
0 (¿Cuál es el número cero romano?)
Hago constar que tengo relaciones con una cantidad infinita de hombres, que la relación con cada uno de ellos es completamente distinta, como los fines que perseguimos juntos (o no-juntos).
I
Llevo una lista [infinita] de chicos que me gustan. Acabo de agregar a cuatro. Al principio, creí que yo también les gustaba, pero he rectificado: me gusta la idealización que tengo de cada uno, y estoy seguro de que yo también le gusto a ellas cuatro.
II
-Con el cuarto chico hay un problema, corre peligro. Es muy listo: sabe que es listo.
-Tú y yo nos sabemos listos. ¿Somos peligrosos?
-Sí, para nosotras mismas, claro.
-No entiendo por qué.
-Los egos son peligrosos. De repente, cuando una se cree muy lista es cuando una resulta más pendeja.
III
Entonces, aquel hombre enamorado de mí me dijo que cuando escribiera tu nombre en la lista, todos los otros desaparecerían.
No le creí.
IV
El matemático me preguntó si ya había escrito tu nombre. Le contesté que sí, pero hacía mucho tiempo.
Que ya estaba un poco borrado.
V Pedro Páramo
VI
Entonces el catalán me dijo:
-No quieres conversar conmigo, quieres coger conmigo.
Y entonces le dije al catalán:
-No quiero coger contigo, quiero conversar contigo.
Y no volvimos a conversar.
VII
-Tú dijiste que no me habías dicho que eras marica porque no lo sabías.
-No. Yo te dije que no te había dicho que era marica porque no lo era.
VIII
Años después entendería que quizá no fuera que yo le gustaba a ese italiano, sino que ese italiano me gustaba a mí.
IX Recuerdo de una matera
A veces pienso que debimos quedarnos en San Cristóbal de las Casas para siempre. O en Acteal, con aquel argentino y su novia Florencia.
X Das Schwerste Gewicht
"Aquello que escogemos por su levedad termina cayendo por su insoportable peso."
X
Fuere como fuere, dejé la ciudad de las ciudades. Tomé el metro, desesperado, y rasqué mis bolsillos para pagar el pasaje. Él me esperaba en la siguiente estación, dos horas antes. Me acompañó hasta que subí al autobús y me despedí de la luna con un beso.
XI
En sueños, a decenas de kilómetros por hora y con las estrellas reflejando una luz que yo no veía, le dije adiós a todos los amores sin decir palabra. Porque hoy es el día en que terminan todas las historias de amor. Porque hace frío, y el frío te deja helado. Y el frío, que en física no es más que la ausencia de un baile notorio de partículas diminutas, es una metáfora de la soledad.
Heme aquí con mis manos tejiendo una lista que nunca se acaba, para abrazarme de ella y abrazarme a sus nombres: otro diccionario de palabras incomprendidas.
Hoy es el día en que terminan todas las historias de amor.
0 (¿Cuál es el número cero romano?)
Hago constar que tengo relaciones con una cantidad infinita de hombres, que la relación con cada uno de ellos es completamente distinta, como los fines que perseguimos juntos (o no-juntos).
I
Llevo una lista [infinita] de chicos que me gustan. Acabo de agregar a cuatro. Al principio, creí que yo también les gustaba, pero he rectificado: me gusta la idealización que tengo de cada uno, y estoy seguro de que yo también le gusto a ellas cuatro.
II
-Con el cuarto chico hay un problema, corre peligro. Es muy listo: sabe que es listo.
-Tú y yo nos sabemos listos. ¿Somos peligrosos?
-Sí, para nosotras mismas, claro.
-No entiendo por qué.
-Los egos son peligrosos. De repente, cuando una se cree muy lista es cuando una resulta más pendeja.
III
Entonces, aquel hombre enamorado de mí me dijo que cuando escribiera tu nombre en la lista, todos los otros desaparecerían.
No le creí.
IV
El matemático me preguntó si ya había escrito tu nombre. Le contesté que sí, pero hacía mucho tiempo.
Que ya estaba un poco borrado.
V Pedro Páramo
El aire nos hacía reír; juntaba la mirada de nuestros ojos, mientras el hilo corría entre los dedos detrás del viento, hasta que se rompía con un leve crujido como si hubiera sido trozado por las alas de algún pájaro. Y allá arriba, el pájaro de papel caía en maromas arrastrando su cola de hilacho, perdiéndose en el verdor de la tierra.Cambié página tras página y lloré sin soltar una sola lágrima.
Tus labios estaban mojados como si los hubiera besado el rocío.
VI
Entonces el catalán me dijo:
-No quieres conversar conmigo, quieres coger conmigo.
Y entonces le dije al catalán:
-No quiero coger contigo, quiero conversar contigo.
Y no volvimos a conversar.
VII
-Tú dijiste que no me habías dicho que eras marica porque no lo sabías.
-No. Yo te dije que no te había dicho que era marica porque no lo era.
VIII
Años después entendería que quizá no fuera que yo le gustaba a ese italiano, sino que ese italiano me gustaba a mí.
IX Recuerdo de una matera
A veces pienso que debimos quedarnos en San Cristóbal de las Casas para siempre. O en Acteal, con aquel argentino y su novia Florencia.
X Das Schwerste Gewicht
"Aquello que escogemos por su levedad termina cayendo por su insoportable peso."
X
Fuere como fuere, dejé la ciudad de las ciudades. Tomé el metro, desesperado, y rasqué mis bolsillos para pagar el pasaje. Él me esperaba en la siguiente estación, dos horas antes. Me acompañó hasta que subí al autobús y me despedí de la luna con un beso.
XI
En sueños, a decenas de kilómetros por hora y con las estrellas reflejando una luz que yo no veía, le dije adiós a todos los amores sin decir palabra. Porque hoy es el día en que terminan todas las historias de amor. Porque hace frío, y el frío te deja helado. Y el frío, que en física no es más que la ausencia de un baile notorio de partículas diminutas, es una metáfora de la soledad.
Heme aquí con mis manos tejiendo una lista que nunca se acaba, para abrazarme de ella y abrazarme a sus nombres: otro diccionario de palabras incomprendidas.
martes, 29 de julio de 2014
Alquimia (I)
I
Es el aroma de los tiempos de cambio. Las flores, ya cortadas, se secarán pronto y lo sabemos, pero siempre vuelve la metáfora del campo, del campo amplio, donde uno puede intentar sembrar cualquier cosa cuando la tierra es fértil. Hablemos de cambios: hablemos de camplios.
II
¿Cómo no tener miedo a enfrentar? ¿A tener en frente? Cuando los pasados se reviven así, el presente se diluye. Y los pasados sólo deben recordarse para que el presente tenga sentido, en sentido (c)amplio del sentido. No hay memoria sin afectos. No hay memoria como producto: hay memorialización como proceso.
III
Te recuerdo y no puedo sentipensarte como antes. No obstante, sí puedo sentipensar en sentipensarte como antes, pero después. A veces lo que nos falta para ver más allá no es más que un nivel o dos de recursividad.
IV
Por otro lado, ¿qué pasa cuando imagino? Porque recordar e imaginar no corren nunca por separado, como el deseo y el miedo que se acompañan cada vez que alguna luz produce alguna sombra. Sentipensar en sentipensar es imaginar. Imaginar es producir imágenes. Recordar es traer al corazón. Sentipensarte -sentipensar en sentipensarte, mejor- es producir imágenes para el corazón. La metáfora de la vista, ¡pero si el amor es ciego!... No hay metáforas inocentes.
V
Discursar es discurrir, discurrir es dis-correr. Las palabras corren como el agua de un río; el discurso es una corriente que fluye. Agualabras. Palabraguas.
VI
¿Cómo no tener miedo? Tener, sentir, nacer, comer, dormir, morir: todos son verbos viejos; lo sabemos por sus terminaciones en -er e -ir. Tener miedo es tener deseo. ¿Porque hay un verbo para desear y no hay un verbo para miedear?
VII
Los dos pensamos en el tiempo después, en los años después, en un reencuentro. Para (re)encontrar algo, debe haberse perdido: debe faltar. ¿Tú me faltas? ¿Yo te falto? ¿Cómo podría alguien faltar por adelantado, o encontrar algo que no estaba buscando?
VIII
¿Qué hay de los amores sin horizontes? Si yo alcanzo a ver la línea que separa al mar del cielo. ¿Qué hay de los errores sin horizontes? Hay libros enteros sobre la estupidez humana. ¿Y el pavor por las últimas palabras? El pavor que no se va, porque cada palabra puede ser la última. ¿Cómo escoger, cómo elegir, cómo decidir -más verbos viejos, todos- las últimas palabras que le dices a una persona?
IX
Dice el título de la película que Nunca te vayas sin decir te quiero. Querer es un verbo muy viejo.
X
Temer es un verbo muy viejo. Quizá no hay un verbo para miedear, pero temimos antes que desear.
XI
Para que crezcan las flores hay que regarlas con agua. Para florecer, es necesario correr: para una flor es necesario un discurso.
XII
¿Qué palabras elijo para decirte? ¿Cuáles deben ser mis primeras palabras? Elegir, decir, deber. Retornamos siempre a aquello viejo e ineludible. Es una tautología.
XIII
Si hemos de vivir por siempre en un eterno retorno, que mis últimas palabras sean también las primeras. Que nunca me vaya sin decir te quiero, que siempre que llegue te lo haga presente.
XIV
Representar es hacer presente algo que estaba lejos: la representación es el engaño ilusorio del reencuentro. El engaño ilusorio y además siempre añejo, porque mentir, como prometer, es un verbo muy viejo.
XV
Quizá el discurso que necesitan las flores para crecer al inicio es la corriente de aquellas promesas pasadas (con)vertidas en palabras presentes al final.
XVI
Frente al enfrentamiento, que lluevan sobre nosotros las agualabras del camplio, las palabraguas del (b)río. Estoy dispuesto a correr, pero no de ti, sino a discurrir contigo: vamos a discursarnos, a conversarnos, a (con)vertirnos el uno al otro.
XVII
Vamos a hacer alquimia con las palabras y sus historias. Porque cuando las primeras te cuentan sus segundas, sabes que tarde o temprano será tu turno de hacer(te de) las segundas con tus primeras.
XVIII - IIIVX
A las primeras, las segundas
A las segundas, las primeras
A los enfrentamientos, los sentidos
A los pasados, los presentes
A una mentira, una promesa
A tu mied(e)o, mi deseo
A cada imagen, un recuerdo
A un recordar, cada imaginar
A cada sombra, alguna luz
A cada camplio, un (b)río
A este discurso, alguna flor
A un discurrir, un (con)vertir
A un (con)vertir, un (con)versar
A las palabras, historias
A las historias, palabras
Al agualabra, palabragua
Y al final, volver a comenzar.
Es el aroma de los tiempos de cambio. Las flores, ya cortadas, se secarán pronto y lo sabemos, pero siempre vuelve la metáfora del campo, del campo amplio, donde uno puede intentar sembrar cualquier cosa cuando la tierra es fértil. Hablemos de cambios: hablemos de camplios.
II
¿Cómo no tener miedo a enfrentar? ¿A tener en frente? Cuando los pasados se reviven así, el presente se diluye. Y los pasados sólo deben recordarse para que el presente tenga sentido, en sentido (c)amplio del sentido. No hay memoria sin afectos. No hay memoria como producto: hay memorialización como proceso.
III
Te recuerdo y no puedo sentipensarte como antes. No obstante, sí puedo sentipensar en sentipensarte como antes, pero después. A veces lo que nos falta para ver más allá no es más que un nivel o dos de recursividad.
IV
Por otro lado, ¿qué pasa cuando imagino? Porque recordar e imaginar no corren nunca por separado, como el deseo y el miedo que se acompañan cada vez que alguna luz produce alguna sombra. Sentipensar en sentipensar es imaginar. Imaginar es producir imágenes. Recordar es traer al corazón. Sentipensarte -sentipensar en sentipensarte, mejor- es producir imágenes para el corazón. La metáfora de la vista, ¡pero si el amor es ciego!... No hay metáforas inocentes.
V
Discursar es discurrir, discurrir es dis-correr. Las palabras corren como el agua de un río; el discurso es una corriente que fluye. Agualabras. Palabraguas.
VI
¿Cómo no tener miedo? Tener, sentir, nacer, comer, dormir, morir: todos son verbos viejos; lo sabemos por sus terminaciones en -er e -ir. Tener miedo es tener deseo. ¿Porque hay un verbo para desear y no hay un verbo para miedear?
VII
Los dos pensamos en el tiempo después, en los años después, en un reencuentro. Para (re)encontrar algo, debe haberse perdido: debe faltar. ¿Tú me faltas? ¿Yo te falto? ¿Cómo podría alguien faltar por adelantado, o encontrar algo que no estaba buscando?
VIII
¿Qué hay de los amores sin horizontes? Si yo alcanzo a ver la línea que separa al mar del cielo. ¿Qué hay de los errores sin horizontes? Hay libros enteros sobre la estupidez humana. ¿Y el pavor por las últimas palabras? El pavor que no se va, porque cada palabra puede ser la última. ¿Cómo escoger, cómo elegir, cómo decidir -más verbos viejos, todos- las últimas palabras que le dices a una persona?
IX
Dice el título de la película que Nunca te vayas sin decir te quiero. Querer es un verbo muy viejo.
X
Temer es un verbo muy viejo. Quizá no hay un verbo para miedear, pero temimos antes que desear.
XI
Para que crezcan las flores hay que regarlas con agua. Para florecer, es necesario correr: para una flor es necesario un discurso.
XII
¿Qué palabras elijo para decirte? ¿Cuáles deben ser mis primeras palabras? Elegir, decir, deber. Retornamos siempre a aquello viejo e ineludible. Es una tautología.
XIII
Si hemos de vivir por siempre en un eterno retorno, que mis últimas palabras sean también las primeras. Que nunca me vaya sin decir te quiero, que siempre que llegue te lo haga presente.
XIV
Representar es hacer presente algo que estaba lejos: la representación es el engaño ilusorio del reencuentro. El engaño ilusorio y además siempre añejo, porque mentir, como prometer, es un verbo muy viejo.
XV
Quizá el discurso que necesitan las flores para crecer al inicio es la corriente de aquellas promesas pasadas (con)vertidas en palabras presentes al final.
XVI
Frente al enfrentamiento, que lluevan sobre nosotros las agualabras del camplio, las palabraguas del (b)río. Estoy dispuesto a correr, pero no de ti, sino a discurrir contigo: vamos a discursarnos, a conversarnos, a (con)vertirnos el uno al otro.
XVII
Vamos a hacer alquimia con las palabras y sus historias. Porque cuando las primeras te cuentan sus segundas, sabes que tarde o temprano será tu turno de hacer(te de) las segundas con tus primeras.
XVIII - IIIVX
A las primeras, las segundas
A las segundas, las primeras
A los enfrentamientos, los sentidos
A los pasados, los presentes
A una mentira, una promesa
A tu mied(e)o, mi deseo
A cada imagen, un recuerdo
A un recordar, cada imaginar
A cada sombra, alguna luz
A cada camplio, un (b)río
A este discurso, alguna flor
A un discurrir, un (con)vertir
A un (con)vertir, un (con)versar
A las palabras, historias
A las historias, palabras
Al agualabra, palabragua
Y al final, volver a comenzar.
jueves, 24 de julio de 2014
"Los hombres son idiotas" I: antecedentes a una crítica del ligue
El coqueteo no es más que una promesa de sexo sin garantía.
-La insoportable levedad del ser
I (U)
Te agrega de repente y te dice que fue porque vio tu foto de perfil con un gato. Él también tiene una. Deciden salir con un par de amigas en común para conocerse. Si todo sale muy mal, ahí están ellas para acolchonar la caída. Llegas una hora antes y lo reconoces en cuanto pasa frente a ti. Sí, es guapo. Media hora tarde llegan las chicas, cuando ya ha empezado la conversación. Pero el hecho de que lleguen tiene una consecuencia irónica: él no vuelve a pronunciar palabra.
Después de la cita, te escribe para ofrecerte una disculpa por su silencio. Primero quería escuchar, y luego se quedó callado al oír que hablabas con esa naturalidad sobre tus múltiples amores. Dice que no debió juzgarte, pero lo hizo; también te ofrece una disculpa por eso. Se pregunta por qué tendría que invalidar que una persona ame a varias al mismo tiempo. Se cuestiona. ¿En qué momento encerramos al amor en una caja?
II (J)
Te lo encuentras en una aplicación para ligar que sólo usas para divertirte porque detestas eso del ligue. Te dice que le pareces conocido. ¿Cómo? Si ni foto de tu cara tienes. Tú sí ves una foto de su cara. Sí, te parece conocido. Él se atreve a preguntar. "¿Estudias en tal?" "Más o menos."
Entonces vas a tal un día -más o menos, claro- y lo ves ahí. Lo reconoces de inmediato y él a ti. Lo disimula muy bien. Tarde o temprano, se conocen a fondo. Se identifica como una puta. Es el correcto para preguntarle. Sí, responde que sí: te identifican como una puta.
III
Te preguntan qué harías si tuvieras un clon de ti mismo y sólo dos opciones: coger o pelear.
Vamos, todas lo sabemos por adelantado: no puedes pasar un segundo sin discutir.
IV (?)
Estás en medio de la nada y es de madrugada. Por lo menos sabes que la nada es un bar de mala muerte y te acompañan tus amigxs. Una mujer que reconoces de algún lugar se acerca a ti; te pregunta si te gusta la fotografía. ¿Cómo pudo saber sólo con verte? La reconoces de algún lugar, pero no sabes de cuál. Tus amigxs y lxs suyxs comparten el dancefloor.
La pequeña Vicky está muy ebria y cae de la pista; se dirige al baño a vomitar. Pasa un rato y cuando no vuelve, el chico que te gusta se mete al baño de niñas para buscarla. Mientras tanto, la desconocida reconocida te presenta a un amigo suyo, que no te interesa. Notas que el desinterés es mutuo cuando ni siquiera te mira en la presentación. Lees clarísimo su pensamiento: "el que sigue".
V (A)
Le preguntas si se considera una persona enigmática. Te dice que sí. Preguntas más, si le gusta eso. Te dice que sí. Revelas que te molestan los enigmas porque siempre sientes que te llaman a resolverlos, pero (muchas veces) sólo eres tú. "Probablemente."
Sabes que algunos enigmas prefieren quedarse sin solución, y que algunos sólo quieren ser resueltos por individuos muy específicos. "¿Vas a resolverme?" "Me siento tentado, pero no te veo con interés." "Yo estoy abierto a que me resuelvas." Tendrás que hacerle una visita.
VI (P)
Se conocen en algún evento. Se despiden. Vuelven a verse en otro evento, y en otro. Te das cuenta de que está ahí para promocionar sus intereses... y para volver a verte. Que eres muy interesante, dice, que nunca había conocido a alguien con tu ideología, dice.
No sabes ni qué te quiere hacer, pero se vuelven amigos. Quizá sí sabes qué te quiere hacer, pero te haces pendejo. Le cuentas tus cosas, lo que te gusta. Le pides ayuda para interpretar enigmas y te dice que recuerdes que en toda conversación entre hombres gay hay siempre un dejo de coqueteo. "Entre las nuestras no", le dices.
VII (F)
Toman el autobús y te dice que para él todo esto es muy nuevo y riesgoso. Nunca tiene un contacto así de profundo con otros hombres. Cree que puede enamorarse. Bajan y te pide un beso. ¡Qué beso más nervioso!
Después, te declara un amor. Y como ya lo sabe, tu amor es muy otro. Más resignación. Te pide una sola cosa: que no lo presumas como un trofeo. Guardas el secreto, como un tesoro.
VIII (?)
Estás repartiendo volantes. Te olvidas de la huella ecológica de hacerlo: es por una buena causa. ¿El fin justifica los medios? Qué más da. Al fin y al cabo ya no te falta mucho. ¿A él ya le habías dado? Te sonríe para indicarte que sí. Le sonríes de vuelta. Qué lindo está.
Ya te moviste varios metros cuando te das cuenta de que corrió un poco para alcanzarte. ¿De qué se trata eso que está en el volante? ¿Por qué hacerlo? Le explicas. Aunque de tu boca sólo salgan política y economía, en tu cabeza no hay más que afectos -¿política y economía?-. Terminas el discursito y te guardas las ganas de invitarlo a irse contigo. Para despedirte, sonríes una última vez: sabes que no volverás a verlo.
IX (S)
Los árboles guardan los secretos que en la conversa se pronunciarán. Tu confidente te pide que le digas de una vez que nada va a ocurrir entre ustedes, para que le quede claro. Para que le quede claro, le dices: "nada va a ocurrir entre nosotros".
Agradeces el amor sin decirlo -porque sabes que es imprudente decirlo-. El amor que se levanta resignado y se va para siempre, por más que se quede.
X (C)
Le cuentas tus historias; te dice que las escribas.
Ahora no está, y quizá nunca estuvo. Además, ya hace mucho tiempo que no sueñas con él.
XI (E)
Te das cuenta de que tu cariño se desborda. Quieres mostrárselo de miles de maneras: en caricias, en abrazos, en el sexo más cálido y vivo. En todas las formas que pueda tomar ese sexo tan cálido y tan vivo.
Tiene SIDA. ¿Correr el riesgo o no correr el riesgo? ¿Y si fuera tu decisión? ¿Cómo dan ese paso quienes dan ese paso? ¿Cómo el bareback es una práctica tan común? ¿Cómo hay personas que deciden tener sexo para contagiarse? ¿Por qué el cuerpo enfermo nos produce tanto miedo y tal rechazo? ¿Por qué lo racionalizamos/pasionalizamos así? ¿Dónde quedó el sexo cálido y vivo, quién puede tenerlo, con quién? ¿Dónde quedaron todas sus otras formas? ¿Por qué pensamos en nosotros y no en los otros? En otras palabras, ¿por qué las preguntas van en una sola dirección? Y a final de cuentas, ¿dónde queda el sexo, cálido o frío, muerto o vivo, cuando subir tres escalones es algo cansado?
sábado, 19 de julio de 2014
Emotividad
Termino la conversa y me siento lleno de emotividad. Me siento tentado a decir que estoy invadido por la emotividad, pero toda invasión implica la intromisión de algo externo, y esto parece venir tan desde dentro...
Los modelos psicológicos de las emociones tienden a decir que se producen de adentro hacia fuera de lxs individuxs; los modelos sociológicos, que de afuera hacia dentro. Sara Ahmed propone que las emociones no están ni "dentro" de lo individual ni "dentro" de lo social, sino que precisamente producen las superficies y los límites que permiten que lo individual y lo social sean delineados como si fueran objetos. Las emociones producen los cuerpos: individuales y colectivos, personales y políticos.
Termino la conversa y estoy a punto de llorar. Quiero tirarme en la cama y llorar un buen rato, pero pareciera que las lágrimas no me alcanzan ni para empezar. Todo acabó muy bien y fue hasta liberador, pero/y quedé muy emotivo.
Tengo un nudo en los dedos que no me permite escribir. Cuando llegué a casa, quería soltar una retahíla de errores para decir cómo me había perdonado.
Retahíla de errores listados para decir cómo me he perdonado (intento #1):
- Haber querido que una persona sea feliz bajo mis conceptos y no bajo los suyos.
- Haber sido un patán y un estúpido al tratar de ser muy "racionalmente" justo.
- Haber creído ingenuamente que tenía el control todopoderoso sobre mis sentimientos y emociones.
- Haber sostenido durante meses una relación basada en el incumplimiento de sus normas constitutivas.
- Haberme forzado para tratar de cumplir esas normas constitutivas, cuando éstas iban en contra de mis propias normas (no decididas).
- Haber dicho que quería regresar en el tiempo, como si nada hubiera pasado.
- Haber sometido a dos personas a un vaivén de sinos-sí/no del que no me di cuenta.
- Haber usado mi libertad-de-ser como pretexto para comportarme como un imbécil sin temple.
- Haber provocado que una de las personas que más quiero prefiriera arriesgar su vida que estar a unos metros de mí.
- Haberle lastimado tanto como era posible. (Haber talado todos los árboles de un bosque.)
- Haber respondido a las agresiones con más agresiones. (Repítase decenas de veces.)
Y ahora que puedo dormir, el cansancio me abruma y me pesa por encima de los párpados. Debo seguir despierto por un rato, esperando a una visita que pronto debe llegar.
Quiero tirarme en la cama y llorar un buen rato, pero pareciera que las lágrimas no me alcanzan ni para empezar. Y al fin y al cabo, las cosas están tan bien como pueden estar (por ahora).
¿Cuándo?
martes, 8 de julio de 2014
En medio del desierto
I
Teresa dice que las ciudades son como campos de concentración. Comienzo a creer que las redes sociales virtuales también. #EnMedioDelDesierto
II
Hemos dicho que a veces es mejor el silencio, y que a veces la parresía. Ahora, justo ahora, creo que lo mejor es que este acalorado aleje su insistencia de la tierra para no secarla, para que descanse y que ahí puedan crecer las flores. #EnMedioDelDesierto
III
Extraño vivir en esa lesbocomunidad con maricas integradas. Extraño el puto cariño -el cariño puto- en la cama y fuera de ella, y extraño a la bollo que me decía qué té tomar para no enfermarme cuando me dolía la garganta. Extraño el movimiento suave de sus manos marcadas por la experiencia cuando me ayudó a prepararlo. Extraño las hierbas, los menjurjes mágicos. Extraño esa sabiduría errante que corre por unas venas y otras en el Abya Yala aun desde antes de que aquí los siglos se contaran. Extraño la brujería. Extraño a la obvia a una cuadra, y extraño dormir con la camionera en su cama. Extraño tanto mientras quedo atado esta ciudad. #EnMedioDelDesierto
IV
Entonces te das cuenta de tu soledad textual, y de cómo tus acompañantes sólo son referencias inconscientes a un pasado que sólo queda en letras y algunas otras marcas. Cada silencio se llena de miedo a la última palabra, a las últimas palabras. Cada espacio en blanco, cada silencio es un abismo. #EnMedioDelDesierto
V
La ciudad te da miedo y más miedo. A tu colega -que nunca conociste- lo atropellaron y ya no vive. Vino de la ciudad más peligrosa del mundo y encontró la muerte. Las palabras pesan y pesan. Los sistemas de privilegios -ergo, de violencias- pesan y pesan. ¿Cuántas ciudades caben -y cuántas ciudades cabrán- dentro de esta ciudad llena de bombas que no dejan de estallar? #EnMedioDelDesierto
VI
Dice tu amigo que siempre es adecuado dejar un espacio en blanco para respirar. #EnMedioDelDesierto
VII
Los sueños son lugar de interpretación. Tratas de escaparte de las garras del psicoanálisis, y cuando luego le llamas no responde al teléfono: no podría hacerlo. ¿Le habrán cortado la línea o en un acto fallido la desconectó él solito? No lo sabes, pero cuando no lo quieres escuchar bien que te llama todo el día. Y entonces te das cuenta de que el título que escogiste bien puede tener que ver con alguna intención inconsciente e incómoda. ¿Pero qué pasa cuando le das la vuelta en el comal y la conviertes en consciente ¿Qué pasa si no existe pero al diagnosticarla la creas? Si se puede hacer cosas con palabras, ¿por qué no habría de suceder? De las Grandes Palabras donde aquínocaben o Hacia una Performatividad de la inconsciencia hecha consciente. De cómo muchas discusiones no te llevan a ningún lugar. #EnMedioDelDesierto
VIII
Ni las campanas que marcan la hora cuando se ha detenido el tiempo te mueven el mapa. Pero sabes, sea como sea, que el mapa no es el territorio, y entonces viene la pregunta sobre cómo escapar de él. #EnMedioDelDesierto
IX
El chico del lago está en el lago y la chica de las coincidencias nomás no coincide contigo. Tú estás aquí varado. #EnMedioDelDesierto
X
Por lo menos no eres el único leyendo esto #EnMedioDelDesierto.
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